Me gustan los parques y los bares porque ahí respiro los aromas verdaderos, aquí nunca es más certero encontrar los bagajes mas sinceros en los ojos del projimo.
Son millones elevadas al número mas aritmetico, la cantidad de historias que se pueden encontrar en estos lugares, cada cual mas torcida que la otra, y unas nuevas que se van formando con el color de la tarde, o con la espesa densidad nocturna que vuelve insolito y disoluto al instante, alumbrado por el pequeño foco que muchas veces es de un rojo facilitoso.
Los parques y los bares son entes que reciven de todo, desde jovenes abandonados a su suerte y a lo tormentoso de sus pensamientos, hasta ancianos desvencijados, que con solo tambalear su pesado cuerpo sobre una calle, van mostrando sus marcas de tiempos inmemorables que fueron mellando su cuerpo, actos que quizas, son menos decorosos que la contraccion de un vaso de cerveza fermentada contra su mano llena de arrugas.
A los parques y los bares no es necesario acudir con invitacion, ni mucho menos con traje de cocktail o acompañante anticipado, aquí la soledad se vuelve ligera por instantes, pero por otros, recae con furia sobre nuestras almas, y la desgarra y le quita sus ultimas monedas de esperanza. Tambiém podemos acudir con algun ser que pretenda comprender nuestra tribulaciones, un amigo, un hermano, un compañero con el que nunca hablaste pero tan solo te sientas a fumar y dicernir sobre canciones y peliculas entrañables, o quizas con muchos mas camaradas, con los que buscaras cualquier motivo para sonreir a travez de una botella.
En los parques y los bares, tambien puedes acudir, con tu protagonista de turno, ese con el que vives uno de tus libros favoritos. Aveces solo te quedas en silencio, y esquivas su mirada para que no penetre y se ensucie con tus pensamientos, para intentar alucinar que esa atmosfera que tienes de estos lugares guardan celosamente los instantes seudo perfectos, proncunciandose entre sí, frases cifradas, o ciertas palabras que en el momento se creen eternas. Pero también son tetsigos de tragedias terribles, cuando impulsado por demonios internos, desgarras con una sola palabra la piel del que por error se metio en tu historia.
Los parques y los bares son mis lugares favoritos, aquellos donde viví mil y una historias, donde deje tirado el dolor de cada existencia diaria, o donde respire de aire enraresido para tratar de reforzar mi alma podrida. Yo nunca me arrepiento de los lugares que visito, ni los que escojo para que sean escenarios de mi historia, yo no blasfemo del espiral de mis sentidos, ni de la visita constante a mi pasado, con la perdida de un presente casi inexistente, para repeler con el maldito vaticinio el futuro, yo nunca me desligo de los parques y los bares.
jueves, diciembre 27, 2007
lunes, octubre 29, 2007
LA PROSTITUCION DE LA PALABRA
Me aburrí de los humanos, y de sus palabras similares a los globos de gas, tan infladas de alegorias querendonas, pero que al final cuando son destapadas, solo encontramos un airecillo vetado, que a muchos marea, pero que en lo personal solo me ha producido naúseas.
Pero porque escupir al cielo, si soy perteneciente a esa raza maldita. Cuantas veces me he regocijado con la palabra, masturbación emocional en pleno. A muchas les he dado vida mediante la copula entre mi halo siniestro y mi suspiro anhelante, y he jugado a ser Dios, para darle el destino que más le plazca al regente absoluto de mi corazón-cerebro.
Sin embargo reconozco mi diferencia más certera, mis cambios sistematicos de rol, los guardo para mis ficciones mas queridas, mis trozos desgarrados y aberrantes de autoflagelo para un seudo poema, y las instancias catarticas para prosa como la presente, que aunque sean bienvenidos los pocos visitantes que lleguen por este mi reyno, siempre he sentido mayor placer en saberlo perdido sólo en mis adentros.
Aunque aprendí a no psicosearme por no encontrar el absoluto, hay una cosa de la que tengo plena seguridad, la palabra ha sido para mí, aquel hombre viejo que me recogio un día de mi indigencia nocturna, para refugiarme en su casa alterna, en donde mi locura encontro abrigo y nunca más escenas de marginación. La palabra un día me salvo, y es por ello que mientras me quede aliento, ahora seré yo quien salvaguarde a este viejo bohemio, desterrando de mi reyno a aquellos charlatanes que sólo son cafichos de paso, aquellos que lo prostituyen para benificios netamente burdos.
Pero porque escupir al cielo, si soy perteneciente a esa raza maldita. Cuantas veces me he regocijado con la palabra, masturbación emocional en pleno. A muchas les he dado vida mediante la copula entre mi halo siniestro y mi suspiro anhelante, y he jugado a ser Dios, para darle el destino que más le plazca al regente absoluto de mi corazón-cerebro.
Sin embargo reconozco mi diferencia más certera, mis cambios sistematicos de rol, los guardo para mis ficciones mas queridas, mis trozos desgarrados y aberrantes de autoflagelo para un seudo poema, y las instancias catarticas para prosa como la presente, que aunque sean bienvenidos los pocos visitantes que lleguen por este mi reyno, siempre he sentido mayor placer en saberlo perdido sólo en mis adentros.
Aunque aprendí a no psicosearme por no encontrar el absoluto, hay una cosa de la que tengo plena seguridad, la palabra ha sido para mí, aquel hombre viejo que me recogio un día de mi indigencia nocturna, para refugiarme en su casa alterna, en donde mi locura encontro abrigo y nunca más escenas de marginación. La palabra un día me salvo, y es por ello que mientras me quede aliento, ahora seré yo quien salvaguarde a este viejo bohemio, desterrando de mi reyno a aquellos charlatanes que sólo son cafichos de paso, aquellos que lo prostituyen para benificios netamente burdos.
domingo, octubre 21, 2007
LEIA
Hubo un día en que el destino me regalo a un ser especial: mi hijita Leia. A si es, para sorpresa de muchos, yo tuve una hija. Un pequeño ser que no salió de mi utero ni de mis entrañas, si no, de lo más ondo de mi alma. Aún recuerdo el día de su nacimiento, agotada por ser la última en salir a la superficie, con su cuerpo blanquisimo, y demasiado endeble a comparacion del resto. Sus ojos cerrados denotaban una respiracion angustiosa, nadie hubiese apostado que viviría más que un par de horas, pues decian que habia nacido demasiado debil, pero yo la ví, y de inmediato se produjo el renacimiento, Leia ahora iba a nacer de mí, de mi espíritu.
Eran días en que ella se aferraba a la vida, luchaba con corage a lo que su destino biologico la estaba condenando, y su pequeña fuerza me contagio, para que por primera vez tuviese fé, por que estaba totalmente segura de que se salvaria. Y asi fué, Leia no solo se salvo, si no que a la semana era la mas hermosa de sus hermanos, aunque pequeña y delicada, su belleza diáfana era sin par, pese a que su talante era un poco desmotivado y melancolico (genes que sin duda me los heredo) y cuando por fin pudo abrir los ojos, note que su mirada era especial, esos ojos caramelo denotaban una mezcla de tristeza y regozijo, y desde ese momento supe, que con tan solo mirarlos entendería siempre lo que ella trataria de comunicarme.
Leia, se convirtió en mi hija sin lugar a dudas, y destine horas para llenarme de su compañía, la alimentaba, bañaba, cambiaba (le confeccionaba ropa muy peculiar) y por supuesto que saliamos juntas a caminar, mirar el horizonte, o simplemente estar una al lado de la otra. Pero como no todo lo bueno es eterno, presagios oscuros se asomaban, y mi destino no podia salirse de su rol.
Aún recuerdo como me doliia dejarla, cuando debia ausentarme de casa, pues sabia que no la veria hasta la noche, me estaba perdiendo instantes eternos junto a ella, lo cual nos aniquilaba el alma a las dos.
El dia que se extravio, sali enajenada a recorrer las calles por toda la noche en su busqueda, hasta que alguien gentil, la trajo por mi parque, por que decian que la pequeña no habia dejado de llorar toda la noche y solamente se arrastraba hacia una direccion, hacia la mia.
Leia, nunca me reprocho nada, ni siquiera los momentos en que mis demonios me atacaban y tan solo obtaba por alejarme de todo y de todos (incluso de ella) pero jamas me lo reprocho, para ella lo único importante era estar conmigo, todos lo reconocian, decian que Leia, siempre tenia una mirada tristona, y que solamente se borraba cuando abvertia mi presencia, y juro que en muchos instantes a mi me pasaba lo mismo.
Pero estaba escrito, mi alma no merecia a un ser asi, y al poco tiempo de haber cumplido un año, mi pequeña murio, victima de una aberrancia de humano, que tuvo la maldita idea de colocar veneno por los lares de mi casa. Sin embargo hay algo que siempre me jure: si algún descubriese su identidad, lo mataria con mis propias manos. Recuerdo que al borde de la locura la lleve corriendo al veterinario mas cercano, el imberbe le aplico muchas inyecciones costosisimas, que segun él la salvarian, pero no fue asi, una tarde horrorosa me aguardaba, horas de angustia, las peores de mi vida, por que la tendria que ver desfalleser en mis brazos.
En sus ultimos instantes, la mire a los ojos, y como siempre, entendi lo que me quizo decir, fue muy nitido y liberador al mismo tiempo, un segundo despues, ella murio con mi mano sujetando su corazón. Aún recuerdo con claridad, lo que me comunicó, y pese a que fue el acto mas inundado de amor, no puedo dejar aun de reprocharmelo.
Para estas fechas Leia hubiese cumplido 5 años, y aunque fisicamente no este, ella siempre sera parte de mi espiritu. y tengo la absoluta seguridad de que nos reuniremos... y quizas ese día no se encuentre tan lejano. Pero por ahora, mientras aun me encuentre deambulando en este universo terrenal, su recuerdo me acompaña en mis instantes dolorosos, en mis momentos de efimera alegría, y no me angustia la idea de dejar este plano hemisferico, porque sé, que al otro lado, podre reunirme con ella, con mi Leia.
Eran días en que ella se aferraba a la vida, luchaba con corage a lo que su destino biologico la estaba condenando, y su pequeña fuerza me contagio, para que por primera vez tuviese fé, por que estaba totalmente segura de que se salvaria. Y asi fué, Leia no solo se salvo, si no que a la semana era la mas hermosa de sus hermanos, aunque pequeña y delicada, su belleza diáfana era sin par, pese a que su talante era un poco desmotivado y melancolico (genes que sin duda me los heredo) y cuando por fin pudo abrir los ojos, note que su mirada era especial, esos ojos caramelo denotaban una mezcla de tristeza y regozijo, y desde ese momento supe, que con tan solo mirarlos entendería siempre lo que ella trataria de comunicarme.
Leia, se convirtió en mi hija sin lugar a dudas, y destine horas para llenarme de su compañía, la alimentaba, bañaba, cambiaba (le confeccionaba ropa muy peculiar) y por supuesto que saliamos juntas a caminar, mirar el horizonte, o simplemente estar una al lado de la otra. Pero como no todo lo bueno es eterno, presagios oscuros se asomaban, y mi destino no podia salirse de su rol.
Aún recuerdo como me doliia dejarla, cuando debia ausentarme de casa, pues sabia que no la veria hasta la noche, me estaba perdiendo instantes eternos junto a ella, lo cual nos aniquilaba el alma a las dos.
El dia que se extravio, sali enajenada a recorrer las calles por toda la noche en su busqueda, hasta que alguien gentil, la trajo por mi parque, por que decian que la pequeña no habia dejado de llorar toda la noche y solamente se arrastraba hacia una direccion, hacia la mia.
Leia, nunca me reprocho nada, ni siquiera los momentos en que mis demonios me atacaban y tan solo obtaba por alejarme de todo y de todos (incluso de ella) pero jamas me lo reprocho, para ella lo único importante era estar conmigo, todos lo reconocian, decian que Leia, siempre tenia una mirada tristona, y que solamente se borraba cuando abvertia mi presencia, y juro que en muchos instantes a mi me pasaba lo mismo.
Pero estaba escrito, mi alma no merecia a un ser asi, y al poco tiempo de haber cumplido un año, mi pequeña murio, victima de una aberrancia de humano, que tuvo la maldita idea de colocar veneno por los lares de mi casa. Sin embargo hay algo que siempre me jure: si algún descubriese su identidad, lo mataria con mis propias manos. Recuerdo que al borde de la locura la lleve corriendo al veterinario mas cercano, el imberbe le aplico muchas inyecciones costosisimas, que segun él la salvarian, pero no fue asi, una tarde horrorosa me aguardaba, horas de angustia, las peores de mi vida, por que la tendria que ver desfalleser en mis brazos.
En sus ultimos instantes, la mire a los ojos, y como siempre, entendi lo que me quizo decir, fue muy nitido y liberador al mismo tiempo, un segundo despues, ella murio con mi mano sujetando su corazón. Aún recuerdo con claridad, lo que me comunicó, y pese a que fue el acto mas inundado de amor, no puedo dejar aun de reprocharmelo.
Para estas fechas Leia hubiese cumplido 5 años, y aunque fisicamente no este, ella siempre sera parte de mi espiritu. y tengo la absoluta seguridad de que nos reuniremos... y quizas ese día no se encuentre tan lejano. Pero por ahora, mientras aun me encuentre deambulando en este universo terrenal, su recuerdo me acompaña en mis instantes dolorosos, en mis momentos de efimera alegría, y no me angustia la idea de dejar este plano hemisferico, porque sé, que al otro lado, podre reunirme con ella, con mi Leia.
lunes, octubre 08, 2007
LA PRINCESA DRAGON
Hay momentos en los que comprendemos ser seres disociados del cosmos, como aquel planeta desintegrado producto de una portentosa supernova. Sin embargo a veces, aquella abstracción, tan solo nos remite a atmósferas oscuras, túneles sin salida, espirales indestructibles, pero sobre todo a aislamientos infinitos.
En alguno de esos ciclos de penumbra y extravío, tuve la fortuna de encontrar un maravilloso trozo de cristal, en el que logré reflejarme como en el más diáfano de los espejos, y desde ese preciso instante todo cambio, todo se volvió más comprensible, más aceptable… más vivible.
Ese ente luminoso fue “Sobre héroes y tumbas” la magnifica obra del genial Ernesto Sábato, la cual significó mi comprensión milenaria a los misterios que acechaban a mi alma, y solo necesite llegar a las páginas finales del primer capitulo: “El dragón y la princesa”, para que a través de ese párrafo, lograse comprender los designios de mi existencia: “Como si fuera una princesa dragón, un indiscernible monstruo, casto y llameante a la vez, candoroso y repelente al mismo tiempo; como si una purísima niña vestida de comunión tuviese pesadillas de reptil o de murciélago. Y los vientos misteriosos que parecían soplar desde la oscura gruta del dragón-princesa agitaban su alma, la desgarraban, todas sus ideas eran rotas y mezcladas y su cuerpo era estremecido por complejas sensaciones”.
Tan solo un espíritu profundo y sensible, como el de Sábato, había logrado trasmitirme el valor necesario, para no querer huir nunca más de lo que era inevitable, y así poder acercarme a la usanza de observar a mis demonios jugar a la ronda con mi inocencia más infinita. Y es que todo surgió en redor a la imagen de la “Princesa Dragón”, la cual estaba encarnada por uno de los personajes más entrañables de la literatura universal: Alejandra Vidal, una mujer compleja en demasía, de alma tormentosa y recóndita, pero que a su vez se encontraba anhelante de redención y comunicación, para poder abrirse paso de su turbulencia.
Al saber de ella, por primera vez creí en la reencarnación de los espíritus, y me zurré de lo que cualquier psicoanalista -o simple mortal- llamaría alienación, por que tenia la completa seguridad de que aquel personaje ficcional, definitivamente se trataba de mi alterego. Poco a poco el asombro se iba apoderando de mi alma, cuando los fragmentos de aquella notable prosa, me iban entregando más piezas del rompecabezas que significaba mi talante: “Era la expresión profunda y un poco triste del que anhela algo que sabe, por anticipado, que es imposible; un rostro ansioso pero ya de antemano desesperanzado, como si la ansiedad (es decir la esperanza) y la desesperanza pudieran manifestarse a la vez. Y, además con aquella casi imperceptible pero sin embargo violenta expresión de desdén contra algo”.
Como era de esperarse, el imaginario de la Princesa Dragón, se iba completando, y bastaba con conocer al resto de personajes, para envolverme en la fascinación total, de aquellos antihéroes hermosos. Seres de la casta más genuina, como el melancólico y solitario Martín del Castillo (de alma eternamente sensible y autentica) el portentoso y desquiciado Fernando Vidal Olmos, o el idealista y bucólico Bruno Bassán.
Para ciertos seres, los designios siempre se hallan marcados a fuego, y estaba escrito que la Princesa Dragón se encontrase con el candoroso Martín, y para bien o para mal, así fue.
Deslumbrado tal vez por una visión engañosa, o quizás la simple necesidad afectiva -propia de aquellos que reconocen a los signos comunes en el prójimo- es que Martín llego a mi vida, pero siempre de una manera intermitente. Sé que en algún momento intentó comprender los jeroglíficos que se dibujaban en mi alma extraña, pero esto, tan solo le valió haber sido el oponente más desarmado –y derrotado- de una complicidad borrascosa, por que aunque intentase redimir mis momentos más sombríos, siempre el dragón acechante, salía de su gruta, para quemar con furia irracional sus quimeras mas hermosas; pese a que muy dentro mío, la princesa ansiaba que aquél muchacho nostálgico llenase de estrellas a su planeta.
Martín era poseedor de un alma frágil, y nunca mereció las incertidumbres que solo podía brindarle mi condición de Princesa Dragón, y tras esos momentos de desgarro, logré reconocer de inmediato, algunas de sus palabras -y muchos de sus pensamientos- cuando halle un párrafo, que su lectura -de seguro- me hirió mucho más a mi que a él: “En cierto modo estaba sin defensa ¡pero que lejana, que inaccesible que estaba! Intuía que grandes abismos la separaban y que para llegar hasta el centro de ella habría que marchar durante jornadas temibles, entre grietas tenebrosas, por desfiladeros peligrosísimos, al borde de volcanes en erupción, entre llamaradas y tinieblas, Nunca, pensó, nunca”.
Y como era lógico, Martín nunca (hasta ahora) terminó de entender el destino de la Princesa Dragón, y pese a que, el sentimiento (quizás de odio, quizás de amor) aun exista, él, tan solo opto por huir, es decir, por embarcarse en aquel viejo camión, rumbo a la Patagónia, para cerrar por fin el libro.
Pero Sobre héroes y tumbas, no solo es la historia de Alejandra y Martín, pues mi estupor también se hizo presente, tras la lectura de ese capítulo casi aislado que es “Informe sobre ciegos”, magistral relato surrealista, en que la ceguera es la metáfora perfecta de la penumbra y el extravío en la que transitan algunas almas. Y ni que decir de todo el universo existencialista de su autor, que se ve reflejado en atmósferas oscuras, pesimistas y bipolares; en el que confluyen, las ideas más aberrantes de un mundo desgarrador e impío, junto a las sensaciones más hermosas y sencillas del universo.
Sin duda, fueron páginas que fortalecieron mi espíritu, para poder batallar en aquél sistema opresor y corrupto, en esta “Madre Cloaca”, que día a día trata de aniquilarme con sus argucias mas maléficas, y a la que intento combatir, con la sola esperanza de saber, que de ella pueden nacer circunstancias y seres tan maravillosos como Martín del Castillo.
Sobre Héroes y Tumbas es un gran trozo de cristal, que siempre iluminará mi camino, pero sé, que aún existen muchos más dispersos por el cosmos, quizás algún día los una todos, y con ese gran concreto logre convertirme en mejor persona, por lo menos en alguien que deje un poco de lado el lastre de la necedad.
Pero lo que si es seguro, es que desde el preciso instante en que cerré éste libro, de inmediato deje de repeler las toxinas que recorrían mis venas, las cuales amorataban de cuando en cuando a mi endeble corteza, y es que gracias a Sábato el temor nunca volvió a ser el mismo, por que al fin entendí que la princesa siempre estará unida al dragón… siempre… hasta el infinito.
En alguno de esos ciclos de penumbra y extravío, tuve la fortuna de encontrar un maravilloso trozo de cristal, en el que logré reflejarme como en el más diáfano de los espejos, y desde ese preciso instante todo cambio, todo se volvió más comprensible, más aceptable… más vivible.
Ese ente luminoso fue “Sobre héroes y tumbas” la magnifica obra del genial Ernesto Sábato, la cual significó mi comprensión milenaria a los misterios que acechaban a mi alma, y solo necesite llegar a las páginas finales del primer capitulo: “El dragón y la princesa”, para que a través de ese párrafo, lograse comprender los designios de mi existencia: “Como si fuera una princesa dragón, un indiscernible monstruo, casto y llameante a la vez, candoroso y repelente al mismo tiempo; como si una purísima niña vestida de comunión tuviese pesadillas de reptil o de murciélago. Y los vientos misteriosos que parecían soplar desde la oscura gruta del dragón-princesa agitaban su alma, la desgarraban, todas sus ideas eran rotas y mezcladas y su cuerpo era estremecido por complejas sensaciones”.
Tan solo un espíritu profundo y sensible, como el de Sábato, había logrado trasmitirme el valor necesario, para no querer huir nunca más de lo que era inevitable, y así poder acercarme a la usanza de observar a mis demonios jugar a la ronda con mi inocencia más infinita. Y es que todo surgió en redor a la imagen de la “Princesa Dragón”, la cual estaba encarnada por uno de los personajes más entrañables de la literatura universal: Alejandra Vidal, una mujer compleja en demasía, de alma tormentosa y recóndita, pero que a su vez se encontraba anhelante de redención y comunicación, para poder abrirse paso de su turbulencia.
Al saber de ella, por primera vez creí en la reencarnación de los espíritus, y me zurré de lo que cualquier psicoanalista -o simple mortal- llamaría alienación, por que tenia la completa seguridad de que aquel personaje ficcional, definitivamente se trataba de mi alterego. Poco a poco el asombro se iba apoderando de mi alma, cuando los fragmentos de aquella notable prosa, me iban entregando más piezas del rompecabezas que significaba mi talante: “Era la expresión profunda y un poco triste del que anhela algo que sabe, por anticipado, que es imposible; un rostro ansioso pero ya de antemano desesperanzado, como si la ansiedad (es decir la esperanza) y la desesperanza pudieran manifestarse a la vez. Y, además con aquella casi imperceptible pero sin embargo violenta expresión de desdén contra algo”.
Como era de esperarse, el imaginario de la Princesa Dragón, se iba completando, y bastaba con conocer al resto de personajes, para envolverme en la fascinación total, de aquellos antihéroes hermosos. Seres de la casta más genuina, como el melancólico y solitario Martín del Castillo (de alma eternamente sensible y autentica) el portentoso y desquiciado Fernando Vidal Olmos, o el idealista y bucólico Bruno Bassán.
Para ciertos seres, los designios siempre se hallan marcados a fuego, y estaba escrito que la Princesa Dragón se encontrase con el candoroso Martín, y para bien o para mal, así fue.
Deslumbrado tal vez por una visión engañosa, o quizás la simple necesidad afectiva -propia de aquellos que reconocen a los signos comunes en el prójimo- es que Martín llego a mi vida, pero siempre de una manera intermitente. Sé que en algún momento intentó comprender los jeroglíficos que se dibujaban en mi alma extraña, pero esto, tan solo le valió haber sido el oponente más desarmado –y derrotado- de una complicidad borrascosa, por que aunque intentase redimir mis momentos más sombríos, siempre el dragón acechante, salía de su gruta, para quemar con furia irracional sus quimeras mas hermosas; pese a que muy dentro mío, la princesa ansiaba que aquél muchacho nostálgico llenase de estrellas a su planeta.
Martín era poseedor de un alma frágil, y nunca mereció las incertidumbres que solo podía brindarle mi condición de Princesa Dragón, y tras esos momentos de desgarro, logré reconocer de inmediato, algunas de sus palabras -y muchos de sus pensamientos- cuando halle un párrafo, que su lectura -de seguro- me hirió mucho más a mi que a él: “En cierto modo estaba sin defensa ¡pero que lejana, que inaccesible que estaba! Intuía que grandes abismos la separaban y que para llegar hasta el centro de ella habría que marchar durante jornadas temibles, entre grietas tenebrosas, por desfiladeros peligrosísimos, al borde de volcanes en erupción, entre llamaradas y tinieblas, Nunca, pensó, nunca”.
Y como era lógico, Martín nunca (hasta ahora) terminó de entender el destino de la Princesa Dragón, y pese a que, el sentimiento (quizás de odio, quizás de amor) aun exista, él, tan solo opto por huir, es decir, por embarcarse en aquel viejo camión, rumbo a la Patagónia, para cerrar por fin el libro.
Pero Sobre héroes y tumbas, no solo es la historia de Alejandra y Martín, pues mi estupor también se hizo presente, tras la lectura de ese capítulo casi aislado que es “Informe sobre ciegos”, magistral relato surrealista, en que la ceguera es la metáfora perfecta de la penumbra y el extravío en la que transitan algunas almas. Y ni que decir de todo el universo existencialista de su autor, que se ve reflejado en atmósferas oscuras, pesimistas y bipolares; en el que confluyen, las ideas más aberrantes de un mundo desgarrador e impío, junto a las sensaciones más hermosas y sencillas del universo.
Sin duda, fueron páginas que fortalecieron mi espíritu, para poder batallar en aquél sistema opresor y corrupto, en esta “Madre Cloaca”, que día a día trata de aniquilarme con sus argucias mas maléficas, y a la que intento combatir, con la sola esperanza de saber, que de ella pueden nacer circunstancias y seres tan maravillosos como Martín del Castillo.
Sobre Héroes y Tumbas es un gran trozo de cristal, que siempre iluminará mi camino, pero sé, que aún existen muchos más dispersos por el cosmos, quizás algún día los una todos, y con ese gran concreto logre convertirme en mejor persona, por lo menos en alguien que deje un poco de lado el lastre de la necedad.
Pero lo que si es seguro, es que desde el preciso instante en que cerré éste libro, de inmediato deje de repeler las toxinas que recorrían mis venas, las cuales amorataban de cuando en cuando a mi endeble corteza, y es que gracias a Sábato el temor nunca volvió a ser el mismo, por que al fin entendí que la princesa siempre estará unida al dragón… siempre… hasta el infinito.
sábado, agosto 18, 2007
EPIFANIAS
Como rayos que anunciaban a los ginetes del apocalipsis, como una estrellla negra que se iba a partir en dos, como epífanias de furias divinas, como trozos desvencijados de impotencia, como rios de sangre de corderos inocentes, como "estallidos de nafta en una noche tormentosa".
Todo cambia de un segundo a otro, y esa condición la conozco desde que el error salió de su matríz. Mis miserias son cobradas a terceros, y rompo mi esternon con el proposito de cambiarme por mil, cien, veinticinco o quizas tan sólo uno de ellos. No pretendo que lo entiendan, pero mis pensamientos duelen cada día mas, y mi materia se pudre al compas de mis ideas miserables y perniciosas, ¿por qué alguna vez quise jugar a ser Dios?.
Los satelites de mi planeta, nunca lograran entender el destino que encierra. No me hablen de redenciones, ni de permutaciones mentales, no me hablen de salvación si hace años que conozco mis infecciones y sólo he logrado sobrevivir con placebos.
He sentido las epifanias desde hace mucho tiempo, y reconozco mi condición certera. Es cierto que aveces el alma se me estruja tanto, que no logro soportarlo, y que mis culpas siempren terminan por quebrar mi pecho, pero he logrado aceptar con estoicismo lo que el destino me entrego en el genesis.
Hace dos noches, temí que vinieras por mi, quizas por la forma, quizas porque se cumplia la profesía que esta escrita en el reverso de mi corazón, pero luego de recordar la frase que tome de uno de mis maestros más entrañables, sin dudarlo dos veces, canjearia mi materia, por uno de los corderos que pagaron con sui muerte mis culpas.
Todo cambia de un segundo a otro, y esa condición la conozco desde que el error salió de su matríz. Mis miserias son cobradas a terceros, y rompo mi esternon con el proposito de cambiarme por mil, cien, veinticinco o quizas tan sólo uno de ellos. No pretendo que lo entiendan, pero mis pensamientos duelen cada día mas, y mi materia se pudre al compas de mis ideas miserables y perniciosas, ¿por qué alguna vez quise jugar a ser Dios?.
Los satelites de mi planeta, nunca lograran entender el destino que encierra. No me hablen de redenciones, ni de permutaciones mentales, no me hablen de salvación si hace años que conozco mis infecciones y sólo he logrado sobrevivir con placebos.
He sentido las epifanias desde hace mucho tiempo, y reconozco mi condición certera. Es cierto que aveces el alma se me estruja tanto, que no logro soportarlo, y que mis culpas siempren terminan por quebrar mi pecho, pero he logrado aceptar con estoicismo lo que el destino me entrego en el genesis.
Hace dos noches, temí que vinieras por mi, quizas por la forma, quizas porque se cumplia la profesía que esta escrita en el reverso de mi corazón, pero luego de recordar la frase que tome de uno de mis maestros más entrañables, sin dudarlo dos veces, canjearia mi materia, por uno de los corderos que pagaron con sui muerte mis culpas.
martes, junio 12, 2007
ESTACION ONIRICA
Es en aquellos, mis viajes tormentosos del inconciente, donde el hipocampo alverga las ideas que se tratan de esconder de mi propio ser, a las cuales he disparado en la fria luz de la mañana, para luego darles una triste despedida, amparada con mis antiguos trajes negros.
El destino rige la condición, o simplemente se encarga de la mezcolanza mas vertiginosa. El peligro radica en viajar entre estaciones oniricas, imagenes surrealistas y la más borrascosa pesadilla, y pasar de una a otra como quien cruza un pequeño rio, uno muy delgado quizas, y donde el balsero sea el Dragon disfrazado de caronte.
Pero fue en la última madrugada, entre la imagen que sólo regresa historias absurdas interpretadas por actores conocidos y la recurrencia del vacio, en donde te encontre. Te paraste en mi porton y me llamaste con la voz entrecortada, quisiste disimular tus angustias lejanas y me entregaste palabras anhelantes con cierto adorno de cinismo, pero yo, como es que estaba yo en ese momento? escuchandote tras el fortin del dragón, manchada de decidia y algunos días con olor a muerte, y tratando de ocultar la herida que poco a poco se nota más.
¿Algún día volveremos a vernos? y quizas en una de esas madrugadas ya no tenga temor de mirar mi reflejo, ni la verguenza de que alguien vuelva a mi rostro. Quizas esa madrugada cambie una de mis pesadillas por el sueño que tuve ayer, y vuelva a escuchar tu voz anhelante, que quizas trepe el porton del fortin del dragón, para bailar con la princesa un cantico de nueva estacion.
El destino rige la condición, o simplemente se encarga de la mezcolanza mas vertiginosa. El peligro radica en viajar entre estaciones oniricas, imagenes surrealistas y la más borrascosa pesadilla, y pasar de una a otra como quien cruza un pequeño rio, uno muy delgado quizas, y donde el balsero sea el Dragon disfrazado de caronte.
Pero fue en la última madrugada, entre la imagen que sólo regresa historias absurdas interpretadas por actores conocidos y la recurrencia del vacio, en donde te encontre. Te paraste en mi porton y me llamaste con la voz entrecortada, quisiste disimular tus angustias lejanas y me entregaste palabras anhelantes con cierto adorno de cinismo, pero yo, como es que estaba yo en ese momento? escuchandote tras el fortin del dragón, manchada de decidia y algunos días con olor a muerte, y tratando de ocultar la herida que poco a poco se nota más.
¿Algún día volveremos a vernos? y quizas en una de esas madrugadas ya no tenga temor de mirar mi reflejo, ni la verguenza de que alguien vuelva a mi rostro. Quizas esa madrugada cambie una de mis pesadillas por el sueño que tuve ayer, y vuelva a escuchar tu voz anhelante, que quizas trepe el porton del fortin del dragón, para bailar con la princesa un cantico de nueva estacion.
martes, mayo 22, 2007
LA MARCA DE CAIN
En esos dolores hermosos -como recuerdo aquellos instantes- es cuando el corazón se me hace chiquito. Y empieza una danza funebre entre sistole y diastole, ellos juegan a volverse uno, y se contrae mi armatoste, se entumese con tanto vigor que lacera la epidermis, y es ahi donde empieza el baño de purificación, porque sólo la sangre es capaz de llevarse las perversidades que recorren mis venas.
Pero lo que el corazón provoca, el cerebro se encarga de vengarlo y despues de los rituales, de aquella fiesta oscura donde sacrifico la cubierta, es que llegan los lamentos. El reflejo es certero, y de escombros sólo hallo maculas postreras, cicatrises confundidas, horificios miedosos que debes en cuando cobijan a una que otra lagrima, esos trozos de acido fulminante, que solo aparecen para terminar de desfigurarlo todo.
Y de pronto, ese reloj de arena petrificado me vuelve a sangrar, y recuerda los instantes que no fue, y peor aún, ahora si seran, pero con la marca de cain notoria, para que todo viajante pose sus ojos sobre ella, para que las flores de primavera se eleven presuntuosas, y para que los pocos ojos negros que un día la acompañaron, ahora cientan repudio del poder pernisioso de su corazón-cerebro.
Pero lo que el corazón provoca, el cerebro se encarga de vengarlo y despues de los rituales, de aquella fiesta oscura donde sacrifico la cubierta, es que llegan los lamentos. El reflejo es certero, y de escombros sólo hallo maculas postreras, cicatrises confundidas, horificios miedosos que debes en cuando cobijan a una que otra lagrima, esos trozos de acido fulminante, que solo aparecen para terminar de desfigurarlo todo.
Y de pronto, ese reloj de arena petrificado me vuelve a sangrar, y recuerda los instantes que no fue, y peor aún, ahora si seran, pero con la marca de cain notoria, para que todo viajante pose sus ojos sobre ella, para que las flores de primavera se eleven presuntuosas, y para que los pocos ojos negros que un día la acompañaron, ahora cientan repudio del poder pernisioso de su corazón-cerebro.
lunes, febrero 26, 2007
EL GRAN FINAL
Cuándo es que terminaras de una vez por todas con el espiral infecto que explota en tu pecho. Desprecio cada pedazo de piel que intentas salvar sin efecto, o acaso no te das cuenta que lo inservivle se nota a simple vista. De que idiota ilusión se llena tu corazón cuando te crees la mentira que tu trastornado cerebro crea para tí.
Cuanta lástima me das, naciste sin espacio y tiempo y tontamente decidiste continuar arrastrando tus huesos rotos. Cuanto tiempo más crees que va resistir esa cinta negra que remienda tu complexion, ya es hora que aceptes la derrota, esa que leiste desde que abriste los ojos. Deja ya de engañarte con balsamos y artilugios, sé valiente y tragate de una vez la últìma ponzoña que tienes reservada en la esquina más recondita de tus pensamientos.
Tengo agujas para darte, tengo un disco para que escuches en tu última noche, las filosas ideas aparecen solas, y es que todos confabulamos para que ya puedas descanzar. Vamos entierra tu deseo con fuerza sobre tu piel mortecina, y liberate de los tumores que has cargado desde el día en que naciste, acaba con todo para que nunca más sientas el suicidio de tus emociones, y la orgia de tus ideas, vamos dá el paso, acuerdate que yo estaré aqui para sostener tu mano el día que por fin decidas abrazar el gran final.
Cuanta lástima me das, naciste sin espacio y tiempo y tontamente decidiste continuar arrastrando tus huesos rotos. Cuanto tiempo más crees que va resistir esa cinta negra que remienda tu complexion, ya es hora que aceptes la derrota, esa que leiste desde que abriste los ojos. Deja ya de engañarte con balsamos y artilugios, sé valiente y tragate de una vez la últìma ponzoña que tienes reservada en la esquina más recondita de tus pensamientos.
Tengo agujas para darte, tengo un disco para que escuches en tu última noche, las filosas ideas aparecen solas, y es que todos confabulamos para que ya puedas descanzar. Vamos entierra tu deseo con fuerza sobre tu piel mortecina, y liberate de los tumores que has cargado desde el día en que naciste, acaba con todo para que nunca más sientas el suicidio de tus emociones, y la orgia de tus ideas, vamos dá el paso, acuerdate que yo estaré aqui para sostener tu mano el día que por fin decidas abrazar el gran final.
lunes, enero 29, 2007
CORAZON BASTARDO
Estoy buscando mi navaja más certera para abrirme el pecho, y arrancar este corazón bastardo en el que tengo escrito el peor de los poemas. Corazón sustituto y prostituto del regente lunatico, no tienes que pedirme perdón, soy yo la que debe incarse a tu suelo por haberte dado este destino, soy yo quien se asfixia en la noches pensando en la manera de resarcir tanta materia malgastada.
Regalame esta noche, para desollar cada espacio infertil que posees, para burlarme y compadecer la hilacha oscura que camina escondiendose en los rincones, para librar al universo de una macha que estorba desde el angulo que se la mire. Ya no quiero trozos de cristales que me mantengan viva, quiero destruir cada rastro de existencia impura que deje por largos años, y comerme mi propio halo para llevarmelo a la inquisicion.
Pobre corazón bastardo, que culpa tienes de no ser precioso, de haber nacido condenado al desprecio de tu propio creador, de no apasionar a nadie con tu insulso latido. Ya estoy cansada de cargar contigo, de que me explotes en cualquier momento del día, para inundarme con tu sangre oscura, te he dibujado las peores aberrancias y aún asi insites en seguirme, ando buscando mi navaja mas certera, para arrancarte al amanecer.
Regalame esta noche, para desollar cada espacio infertil que posees, para burlarme y compadecer la hilacha oscura que camina escondiendose en los rincones, para librar al universo de una macha que estorba desde el angulo que se la mire. Ya no quiero trozos de cristales que me mantengan viva, quiero destruir cada rastro de existencia impura que deje por largos años, y comerme mi propio halo para llevarmelo a la inquisicion.
Pobre corazón bastardo, que culpa tienes de no ser precioso, de haber nacido condenado al desprecio de tu propio creador, de no apasionar a nadie con tu insulso latido. Ya estoy cansada de cargar contigo, de que me explotes en cualquier momento del día, para inundarme con tu sangre oscura, te he dibujado las peores aberrancias y aún asi insites en seguirme, ando buscando mi navaja mas certera, para arrancarte al amanecer.
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