martes, enero 31, 2006

EXTRAÑA

Cada día se me hace más díficil evitar el rasgon en mis dedos. Sé que nunca fui de aquí, pero deberian recordar que yo no pedi mi entrada.
Estoy totalmente convencida que no fui una idea, mucho menos un deseo envuelto en ilusión, lo único posible y justificable es el descuido de aquellos, pero ni asi se los agradezco.

Entonces, si al contrario, esto nunca se asemejó ni al olograma de la estampa del paraido, ¿por qué es que debo resarcirles?. Sin embargo la idea me atormenta, carcome mi debilitado cerebro, y quema mi alma que poco a poco se esta terminando de convertir en cenizas.

Ya no quiero que mis dedos se lastimen, cuando deben contener la ira, algunos de los que la producen estan a la orden del día con las tentaivas, juegan con ellas y piensan que son divertimentos para los que deben impresionar. ¿Cómo explicarles, que a mi esos juegos tan sólo me llevan a la dezason, el perturbe, y poco a poco a la perdida de mi razón?

No, no quiero explicarles, nunca lo hise, detenerse ahora es insensato. Los acidos de arriba ya invadieron mi alma, ¿o habra sido alreves? esta noche despues de tanto desgaste me toca desahogarme y tratar de descanzar.