miércoles, diciembre 28, 2005

Cansancio eterno

El cansancio de un mundo trazado, de una condición que se hace añeja de tanto hablar de ella. La sangre amorata mis venas y el desquisio ah terminado por morder los últimos rezagos de la anti-apatia.

Desearia poder lanzar al mar este cuerpo blanquesino por la muerte que la avisora, pero temo no llegar a la orilla. Lo más probable es que sólo arrastre los pesares por la arena y deje mis huellas densas en aquel cumulo salado, para que en un futuro las almas tengan de que comentar.

El cansancio es eterno, eso lo se. La impaciencia infinita, y la apatia congenita. Ya no tengo donde (ni debo) esconderme, dejare que aquel ilustrado revise mi armatoste, pero temo no contar con las monedas de oro que paguen su oficio.

Ojalataro de segunda, ¿podria reparar mi gastado traste?