El tumulto imperioso que nunca se libera de mi pecho es parte del destino
el dolor pristino de cada mañana, me orilla a sostenerme mientras me cuelgo del suelo
el sorbo de realidad aviba mis pesadillas, como mis mas vergonzosos lados humanos
quiero separarme del cemento petrificado que incubé con mis culpas y volar en pleno cielo negro.
Estoy tan impiamente presente que el sólo hecho me averguenza
he depositado sin querer mi halo en un puñado de planetas, y la culpa me resquebraja
No existo más que en mis intrincados pensamientos y maniáticas fantasías
y sin embargo el cielo ah quemado en tu corazón una estrella negra.
En mis ojos ya no existen gotas de inosencia o vistillos de ilusion común
mi boca es una maraña de pensamientos turbulentos vueltos en concreto
y el cansancio de mi piel alberga pliegues de desconfianza y aislamiento
Ya nada es nuevo, ya la estrella se fundio, y aún asi su energía flota por ciertos aires.
Según las leyes del karma, el destino deberia albergarme un fundimiento cercano y certero
sin leyendas, sin recuerdos, y mucho menos sentimientos probocados en segundos y terceros
No he cumplido la única misión a la que le debía mi existencia y mi mente flagela a mi alma
Su olvido absoluto y violento debe ser el mejor final para la estrella negra.