"No se si será mejor o peor, sólo se que este año será diferente" fue lo que pensó la princesa a las postrimerias del año anterior, mientras ella miraba al cielo y los fuegos artificales dibujaban lo que el destino le tenía diseñado. Y así fué, tantos cambios sacudieron su vida acostumbrada a los extremos y las desiciones precipitadas, que esta vez debió sujetarde fuerte de su cuerda de equilibrista para no terminar estampada en el suelo.
La princesa tan acostubrada a su reyno unipersonal, tuvo que adentrarse por regiones detestadas por ella para socorrer a su reflejo de años futuros, se habría olvidado alguna vez de sus males, para encontrarse en ese laberinto de rostros que no queria presagiar, de temores que palpaba de cerca, de olores tan cercanos a la muerte, de gritos y susurros. Todo era una mezcla amorfa de quimeras que iban dando un efecto domino, cuya pieza final la llevaria el derrumbe de su propio armastoste.
Pero ¿acaso ese nuevo año sólo fue peor? tal como ella lo había presagiado, sin duda ese año tuvo muchas cosas malas, pero también muchas buenas, al punto que todo se mezclaba en un surrealismo energico. Esta vez todo se había vuelto concreto, sus intrincados pensamientos nunca habian sido tan palpados, su paso se volvió tan firme que dejo huellas violentas, sembró sin meditarlo en la espina dorsal de aquella persona, una idea tan profunda que la vida de ese inocente nunca más volvería a ser la misma, y aunque la separación era inminente, esos días maniáticos no se borrarán del corazón de aquél y de la escasa memoria de la princesa llena de lagunas mentales tampoco.
Esta vez en los últimos segundos de aquel año diferente, la princesa no tenía cielo que mirar, todo es efimero y voluptuoso en el reyno de la princesa, para este acontecimieto ella deseaba terminarlo como lo vivió, rodeada de muchos rostros y con el estado maniático a flor de piel, porque aunque precisamente sea su lado más repulsivo, en esencia es su estado de fortaleza, ese estado que oculta bajo su piel y vestidos de princesa el corazón de dragón tan egocentrico y maligno.
Pasadas las horas, para este nuevo año no hay presentimientos ni etiquetas, no hay un sentimiento concreto que lo describa y que se haga latente en el alma de la princesa, sólo una sensacion extraña de acontecimientos desicivos, de entes y situaciones que terminan por caerse por su propio peso y quizas la reafirmacion certera de que a lo único que se abandona y le es fiel la princesa-dragón es a su propia condición y destino.
viernes, enero 01, 2010
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