Todos tenemos una forma distinta de corazón, y como la física nos enseña que hay elementos que adquieren la figura del recipiente que los contiene, pues deberia creer que los sentimientos son al fin al cabo un reflejo adaptado de nuestro corazón.
Hay quienes lo tienen de un rombo cuasi perfecto y sobre todo muy jugoso, con aquél color rebosante del rojo carmesi, propio de los temerarios, aquellos toreros de la vida que van jugando con sus pasiones al compas de una franela roja, sin reparar que de cuando en cuando clavan algun banderin. También estan los de talante puber, ellos contienen un corazón en forma de algodon de azucar, blando y de color rosa pálido, tan suave e inocente como lengua de bebe, dispuesto a probar con ilusion lo que ellos creeran seran manjares, pero con el tiempo su corazón-lengua bebe, tendra que catar variados tipos de sabores, cuando no, sinsabores, sólo el destino sera su arbitrario proveedor.
Por otro lado estan aquellos que poseen un corazón en forma de circulo, de un tricolor que compensa su camaleonica adaptación para cualquier medio, en algunos tiempos es rojo para convivir con los apasionados, en otros intenta ser azul para acercarse a los melancolicos, pero este intento es fallido, pues solo deja mostrar un deslucido y pobre celeste, pero la mayor parte del tiempo es amarillo oro, para recalcar sus brillanteses, en resumen lo que la distancia nos deja avisorar no es un corazón, es tan solo un nauseabundo circulo naranja.
Finalmente me queda citar aquel corazón que tiene forma de estrella, con puntas inexactas y para nada equilateras pero casi siempre filudas, sus colores oscilan entre el negro profundo y el rojo sangre, ésta combianción produce que algunos lo divisen a la distancia como un simple moreton amorfo, pero los que logren acercarse, seran los únicos que puedan descubrir lo intrincado de sus grietas y la razon e historia de cada una de sus puntas filosas, para con paciencia y dedicación observar el espectaculo de polaridad que producen los días, volviendolo avéces renegrido por su intrincado pesimismo y otras veces enrojesido por su alucinada ilusión.
Soy conciente de no haber citado la totalidad exacta de fenotipos del órgano mas importante del ser humano, ese que no pertenece al cuerpo sino mas bien al alma, pero el tiempo y espacio me dejan corta frente a tamaña complejidad. Sin embrago mi minuscula exposición, data en razón de mi deseo de que seamos concientes, que frente a nuestras expectativas de las reacciones del projimo, primero debe ser tomado en cuenta que no todos tenemos la misma forma del corazón.
miércoles, octubre 01, 2008
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