Si estoy nadando en cielo negro es porque asi lo he decidido. El centro de la estrella esta partido de tantas veces que ha caído en el vacío, y debo reconoser que ah sido mi propia mano quien lo lanzó con furia, en repetidas noches de invierno.
Creyeron ver una especie de luz entre mis escombros, sólo son rezagos de la estrella que soy, caida pero estrella al fin al cabo. Y por minutos se detuvieron a comtemplarme. Pero siempre termino por ocultarme, y quebrarme toda esparciendo mi polvo dañino en los planetas, y elevarme por segundos para mirar de lejos como el cosmos vuelve a su orden sin mi presencia.
En vano son los esfuerzos por colocarme en el cielo, y lo peor de todo es que no lo deseo. Oscilo como esa roca extraña que por momentos quiere ser un astro, pero ya el universo dicto las leyes, y sólo espero el final, cuando mi centro deje de parpadear, y mis puntas filosas ya no incomoden a los viajeros.
Sólo soy una estrella más, el cielo nunca me extraño y en la tierra sólo dejé un forado negro, que con el tiempo terminará por perderse, mi condición es certera y siempre la acepte con orgullo, la pequeña luz poco a poco se va apagando, se apaga esta estrella caida.
jueves, agosto 17, 2006
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